Translate

miércoles, 1 de abril de 2026

¡Qué hacer en tiempos de crisis!

   <ENGLISH>





 01 Abril

¡Qué hacer en tiempos de crisis!


¡Confiar en Dios! ¡Confiar en Su Palabra!

Por Riqui Ricón*

Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno (Job 1. 20-22).

La Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, te revela, desde Génesis hasta Apocalipsis (incluyendo Job), que la naturaleza de Dios, Sus planes y propósitos para contigo son buenos, agradables y perfectos.

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis (Jer 29. 11).

Dios es bueno. ¡Dios es Amor! Dios te ama a ti y Su buena voluntad para contigo  siempre será agradable y perfecta (Ro 12.2).

Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, para pagar TODOS tus pecados, antes que perderte a ti.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Pon mucha atención porque nunca en los planes de Dios, ni en Su voluntad, ha considerado siquiera como viable la condenación de la humanidad.

Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad (1 Ti 2.3-4).

Job estaba convencido de que Dios es bueno. Por esta convicción fue que en todas sus aflicciones no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno. Fue esta confianza, esta certeza de fe en el amor y compasión de un Dios justo y bueno la que permitió a Job salir adelante lleno de bendición, pues al final entendió que Dios es la fuente de toda bendición.

Propósito y destino son palabras que deben llenar de entusiasmo la vida de todas las Hijas e Hijos de Dios Nacidos de Nuevo. Tú has sido redimido(a) por Dios, esto es, has sido comprado(a) al precio de la Sangre de Su Hijo, Jesús, para ser trasladado(a) de una vida de despropósito, llena de pecado, temor, muerte y ESCLAVITUD a una Vida Nueva y Plena con el propósito de manifestar la LIBERTAD gloriosa de los Hijos del Rey.

Pero ustedes no son así porque son un pueblo elegido. Son sacerdotes del Rey, una nación santa, posesión exclusiva de Dios. Por eso pueden mostrar a otros la bondad de Dios, pues él los ha llamado a salir de la oscuridad y entrar en su luz maravillosa. «Antes no tenían identidad como pueblo, ahora son pueblo de Dios. Antes no recibieron misericordia, ahora han recibido la misericordia de Dios» (1 P 2.9-10 NTV).

Dado que Él, el Juez de toda la tierra, aceptó la Sangre del único justo como el precio exacto que satisface el pago de los delitos y pecados de TODOS los injustos, en la cruz del calvario tú fuiste justificado(a), hecho justo(a), por la Gracia de un Dios misericordioso.  Es por Su gran Amor con que te amó que tu Padre decidió perdonar todas tus transgresiones no acordándose más de tus pecados

Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo; Y ninguno enseñará a su prójimo, Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, Desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades (He 8. 10-12).

Así, de esta forma, puedes dejar atrás, olvidar, la conciencia de pecado y la condenación para recibir la justificación y la conciencia de justicia pues tú has sido hecho(a) un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. Puedes dejar de temer a la ira y al justo juicio de Dios sobre tus actos y comenzar, como Job, a creer en el Amor y en la Palabra de Dios.

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Ro 8.28).

Al fin y al cabo, cuando realmente sabes (y comienzas a creer), que tu vida ya no es una casualidad ni resultado del azar o de la selección natural, sino que ahora tu Nueva Vida está llena del Amor y del Propósito de Dios, entonces, tú como Job, tienes la certeza, la plena seguridad, que tarde que temprano TODAS las cosas que te están sucediendo te ayudarán a bien.

¿Qué,  pues,  diremos a esto?  Si Dios es por nosotros,  ¿quién contra nosotros? (Ro 8.31).

No en balde eres, ¡un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo!

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, este día puedo declarar con toda confianza que mi vida tiene propósito pues está escondida con Cristo en Ti, Señor. No permitiré al temor ni a la duda entrar a mi corazón para robar lo que legítimamente me pertenece. Señor Jesús, Tú pagaste el precio y yo lo he aceptado. Me propongo, en Tu nombre, Jesús, manifestar la Vida Plena y abundante que me has regalado. Gracias Señor. Por el Nuevo Pacto en Tu Sangre, ahora yo tengo Vida Eterna y todo el derecho a hacer de ella una Vida Plena y Abundante. Por el Nuevo Pacto en Tu Sangre he sido justificado(a), perdonado(a), santificado(a) y perfeccionado(a) para ser hecho(a) un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. ¡Gracias! ¡Muchas gracias, Señor Jesús! Sin importar las circunstancias que hoy estoy enfrentando, ahora sé que de todas ellas saldré más que vencedor(a), pues soy, efectivamente, un(a) Hijo(a) del Rey y todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Así que, creo y declaro que ¡soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a) para vivir una Vida Plena y Abundante! ¡Recibo Tu Amor! ¡Recibo Tu Gozo! ¡Recibo Tu Paz! ¡Por la Sangre de Jesús, la Sangre del Nuevo Pacto, que no hay forma que yo pueda perder en esta vida! En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 

Tres Recomendaciones:

Lo que acabas de suceder al reconocer a Jesucristo como el Señor y Salvador de tu vida, de acuerdo con La Palabra de Dios, es que has Nacido de Nuevo, ya no más como un ser humano común y corriente, sujeto a la ley del pecado y de la muerte, sino que ahora eres un(a) legítimo(a) y auténtico(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, exactamente igual a Jesucristo, quien ahora es tu Hermano Mayor. Por lo tanto, te hago estas tres importantísimas recomendaciones:

1.     Orar. Orar es platicar con Dios. Así que, búscate un lugar tranquilo donde puedas comenzar a platicar todas tus cosas con Él. Hazlo de forma audible y notarás como Dios siempre responderá a tu corazón.

2.     Leer y meditar la Palabra de Dios. La Biblia es La Palabra de Dios, así que, consigue una Biblia y comienza a leerla y meditarla. ¿Cómo empezar? Es muy sencillo. Dependiendo del día que sea hoy, busca en el programa de lectura “La Biblia en un año” y realiza las lecturas correspondientes. Este programa lo puedes obtener en: A Través de La Biblia En Un Ano (palabradehonor.org) Notarás que el programa está arreglado para imprimirlo como un cuadernillo.

3.     En oración con Dios, tu Padre, busca y únete a una iglesia o congregación cristiana donde enseñen la Palabra de Dios en base a las Buenas Noticias que son el Evangelio de Jesucristo.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2020

 

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Abril 1                                              Mat 25.1-30 /  Núm 30-31 /  Job 1



Cápsula del día.







Puedes escuchar o descargar la lectura de la  Biblia en audio del día de hoy, la tenemos para ti en dos versiones: 


RV60 




NVI 




Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Abril 1                                              Mat 25.1-30 /  Núm 30-31  Job 1

 

San Mateo 25. 1-30

Parábola de las diez vírgenes

25

1Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas,a salieron a recibir al esposo. 2Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. 3Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; 4mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. 5Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. 6Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! 7Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. 8Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. 9Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. 10Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. 11Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! 12Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.b 13Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.

Parábola de los talentos

14Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. 15A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. 16Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. 17Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. 18Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. 19Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. 20Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. 21Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 22Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. 23Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 24Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. 26Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. 27Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. 28Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. 29Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.c 30Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.d,e[1]

 

Números 30-31

Ley de los votos

30

1Habló Moisés a los príncipes de las tribus de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que Jehová ha mandado. 2Cuando alguno hiciere voto a Jehová, o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca.a 3Mas la mujer, cuando hiciere voto a Jehová, y se ligare con obligación en casa de su padre, en su juventud; 4si su padre oyere su voto, y la obligación con que ligó su alma, y su padre callare a ello, todos los votos de ella serán firmes, y toda obligación con que hubiere ligado su alma, firme será. 5Mas si su padre le vedare el día que oyere todos sus votos y sus obligaciones con que ella hubiere ligado su alma, no serán firmes; y Jehová la perdonará, por cuanto su padre se lo vedó. 6Pero si fuere casada e hiciere votos, o pronunciare de sus labios cosa con que obligue su alma; 7si su marido lo oyere, y cuando lo oyere callare a ello, los votos de ella serán firmes, y la obligación con que ligó su alma, firme será. 8Pero si cuando su marido lo oyó, le vedó, entonces el voto que ella hizo, y lo que pronunció de sus labios con que ligó su alma, será nulo; y Jehová la perdonará. 9Pero todo voto de viuda o repudiada, con que ligare su alma, será firme. 10Y si hubiere hecho voto en casa de su marido, y hubiere ligado su alma con obligación de juramento, 11si su marido oyó, y calló a ello y no le vedó, entonces todos sus votos serán firmes, y toda obligación con que hubiere ligado su alma, firme será. 12Mas si su marido los anuló el día que los oyó, todo lo que salió de sus labios cuanto a sus votos, y cuanto a la obligación de su alma, será nulo; su marido los anuló, y Jehová la perdonará. 13Todo voto, y todo juramento obligándose a afligir el alma, su marido lo confirmará, o su marido lo anulará. 14Pero si su marido callare a ello de día en día, entonces confirmó todos sus votos, y todas las obligaciones que están sobre ella; los confirmó, por cuanto calló a ello el día que lo oyó. 15Mas si los anulare después de haberlos oído, entonces él llevará el pecado de ella.

16Estas son las ordenanzas que Jehová mandó a Moisés entre el varón y su mujer, y entre el padre y su hija durante su juventud en casa de su padre.

Venganza de Israel contra Madián

31

1Jehová habló a Moisés, diciendo: 2Haz la venganza de los hijos de Israel contra los madianitas; después serás recogido a tu pueblo. 3Entonces Moisés habló al pueblo, diciendo: Armaos algunos de vosotros para la guerra, y vayan contra Madián y hagan la venganza de Jehová en Madián. 4Mil de cada tribu de todas las tribus de los hijos de Israel, enviaréis a la guerra. 5Así fueron dados de los millares de Israel, mil por cada tribu, doce mil en pie de guerra. 6Y Moisés los envió a la guerra; mil de cada tribu envió; y Finees hijo del sacerdote Eleazar fue a la guerra con los vasos del santuario, y con las trompetas en su mano para tocar. 7Y pelearon contra Madián, como Jehová lo mandó a Moisés, y mataron a todo varón. 8Mataron también, entre los muertos de ellos, a los reyes de Madián, Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, cinco reyes de Madián; también a Balaam hijo de Beor mataron a espada. 9Y los hijos de Israel llevaron cautivas a las mujeres de los madianitas, a sus niños, y todas sus bestias y todos sus ganados; y arrebataron todos sus bienes, 10e incendiaron todas sus ciudades, aldeas y habitaciones. 11Y tomaron todo el despojo, y todo el botín, así de hombres como de bestias. 12Y trajeron a Moisés y al sacerdote Eleazar, y a la congregación de los hijos de Israel, los cautivos y el botín y los despojos al campamento, en los llanos de Moab, que están junto al Jordán frente a Jericó.

13Y salieron Moisés y el sacerdote Eleazar, y todos los príncipes de la congregación, a recibirlos fuera del campamento. 14Y se enojó Moisés contra los capitanes del ejército, contra los jefes de millares y de centenas que volvían de la guerra, 15y les dijo Moisés: ¿Por qué habéis dejado con vida a todas las mujeres? 16He aquí, por consejo de Balaam ellas fueron causa de que los hijos de Israel prevaricasen contra Jehová en lo tocante a Baal-peor,a por lo que hubo mortandad en la congregación de Jehová. 17Matad, pues, ahora a todos los varones de entre los niños; matad también a toda mujer que haya conocido varón carnalmente. 18Pero a todas las niñas entre las mujeres, que no hayan conocido varón, las dejaréis con vida. 19Y vosotros, cualquiera que haya dado muerte a persona, y cualquiera que haya tocado muerto, permaneced fuera del campamento siete días, y os purificaréis al tercer día y al séptimo, vosotros y vuestros cautivos. 20Asimismo purificaréis todo vestido, y toda prenda de pieles, y toda obra de pelo de cabra, y todo utensilio de madera.

Repartición del botín

21Y el sacerdote Eleazar dijo a los hombres de guerra que venían de la guerra: Esta es la ordenanza de la ley que Jehová ha mandado a Moisés: 22Ciertamente el oro y la plata, el bronce, hierro, estaño y plomo, 23todo lo que resiste el fuego, por fuego lo haréis pasar, y será limpio, bien que en las aguas de purificación habrá de purificarse; y haréis pasar por agua todo lo que no resiste el fuego. 24Además lavaréis vuestros vestidos el séptimo día, y así seréis limpios; y después entraréis en el campamento.

25Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 26Toma la cuenta del botín que se ha hecho, así de las personas como de las bestias, tú y el sacerdote Eleazar, y los jefes de los padres de la congregación; 27y partirás por mitades el botín entre los que pelearon, los que salieron a la guerra, y toda la congregación. 28Y apartarás para Jehová el tributo de los hombres de guerra que salieron a la guerra; de quinientos, uno, así de las personas como de los bueyes, de los asnos y de las ovejas. 29De la mitad de ellos lo tomarás; y darás al sacerdote Eleazar la ofrenda de Jehová. 30Y de la mitad perteneciente a los hijos de Israel tomarás uno de cada cincuenta de las personas, de los bueyes, de los asnos, de las ovejas y de todo animal, y los darás a los levitas, que tienen la guarda del tabernáculo de Jehová. 31E hicieron Moisés y el sacerdote Eleazar como Jehová mandó a Moisés.

32Y fue el botín, el resto del botín que tomaron los hombres de guerra, seiscientas setenta y cinco mil ovejas, 33setenta y dos mil bueyes, 34y sesenta y un mil asnos. 35En cuanto a personas, de mujeres que no habían conocido varón, eran por todas treinta y dos mil. 36Y la mitad, la parte de los que habían salido a la guerra, fue el número de trescientas treinta y siete mil quinientas ovejas; 37y el tributo de las ovejas para Jehová fue seiscientas setenta y cinco. 38De los bueyes, treinta y seis mil; y de ellos el tributo para Jehová, setenta y dos. 39De los asnos, treinta mil quinientos; y de ellos el tributo para Jehová, sesenta y uno. 40Y de las personas, dieciséis mil; y de ellas el tributo para Jehová, treinta y dos personas. 41Y dio Moisés el tributo, para ofrenda elevada a Jehová, al sacerdote Eleazar, como Jehová lo mandó a Moisés.

42Y de la mitad para los hijos de Israel, que apartó Moisés de los hombres que habían ido a la guerra 43(la mitad para la congregación fue: de las ovejas, trescientas treinta y siete mil quinientas; 44de los bueyes, treinta y seis mil; 45de los asnos, treinta mil quinientos; 46y de las personas, dieciséis mil); 47de la mitad, pues, para los hijos de Israel, tomó Moisés uno de cada cincuenta, así de las personas como de los animales, y los dio a los levitas, que tenían la guarda del tabernáculo de Jehová, como Jehová lo había mandado a Moisés.

48Vinieron a Moisés los jefes de los millares de aquel ejército, los jefes de millares y de centenas, 49y dijeron a Moisés: Tus siervos han tomado razón de los hombres de guerra que están en nuestro poder, y ninguno ha faltado de nosotros. 50Por lo cual hemos ofrecido a Jehová ofrenda, cada uno de lo que ha hallado, alhajas de oro, brazaletes, manillas, anillos, zarcillos y cadenas, para hacer expiación por nuestras almas delante de Jehová. 51Y Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron el oro de ellos, alhajas, todas elaboradas. 52Y todo el oro de la ofrenda que ofrecieron a Jehová los jefes de millares y de centenas fue dieciséis mil setecientos cincuenta siclos. 53Los hombres del ejército habían tomado botín cada uno para sí. 54Recibieron, pues, Moisés y el sacerdote Eleazar el oro de los jefes de millares y de centenas, y lo trajeron al tabernáculo de reunión, por memoria de los hijos de Israel delante de Jehová.[2]

 

Job 1

 

Las calamidades de Job

1

1Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. 2Y le nacieron siete hijos y tres hijas. 3Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales. 4E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos. 5Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.

6Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. 7Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. 8Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? 9Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? 10¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. 11Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.a 12Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.

13Y un día aconteció que sus hijos e hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito, 14y vino un mensajero a Job, y le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos, 15y acometieron los sabeos y los tomaron, y mataron a los criados a filo de espada; solamente escapé yo para darte la noticia. 16Aún estaba éste hablando, cuando vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y a los pastores, y los consumió; solamente escapé yo para darte la noticia. 17Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones, y arremetieron contra los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; y solamente escapé yo para darte la noticia. 18Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito; 19y un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron; y solamente escapé yo para darte la noticia. 20Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, 21y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. 22En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.[3]

 



a 25.1: Lc. 12.35.

b 25.11–12: Lc. 13.25.

c 25.29: Mt. 13.12; Mr. 4.25; Lc. 8.18.

d 25.14–30: Lc. 19.11–27.

e 25.30: Mt. 8.12; 22.13; Lc. 13.28.

[1]Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Mt 24.51-25.30). Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.

a 30.2: Dt. 23.21–23; Mt. 5.33.

a 31.16: Nm. 25.1–9.

[2]Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Nm 29.40-31.54). Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.

a 1.9–11: Ap. 12.10.

[3]Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Est 10.3-Job 1.22). Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.


martes, 31 de marzo de 2026

¡Cómo Vivir en Paz!

   <ENGLISH>





31 Marzo 

¡Cómo Vivir en Paz!


¡Vive en paz!

Por Riqui Ricón*

 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Mat 24.35).

Dice la Biblia, la Palabra de Dios que no miente, que tú eres a Sus ojos como aquel (aquella) que encuentra la paz.

Por eso a los ojos de mi amado soy como quien ha hallado la paz (Can 8.10b NVI).

La paz no es la imagen vaga de un mundo sin guerras como el ideal utópico de la humanidad. Paz es un nivel, un estado de vida, donde no existe el temor, ni la angustia, ni preocupación alguna, sino todo lo contrario, la Paz es un tipo de vida donde el amor, la felicidad, la alegría, el gozo y la expectación por la vida prevalecen continuamente en la mente y corazón de las personas que la POSEEN.

Por eso, a los ojos de él, ya he encontrado la felicidad (Can 8.10b DHH).

Paz es la voluntad perfecta, buena y agradable de Dios para tu vida.

Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el SEÑOR—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza (Jer 29.11 NVI).

Te preguntarás ¿cómo puedo obtener esa Paz? ¿Será posible vivir con esa Paz aquí en la tierra o estará reservada exclusivamente para los que van al cielo?

Cuando Jesús platicaba con una mujer samaritana, ésta termino por pedirle el agua de Vida ya que Jesús le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y el te daría agua viva (Jn 4. 10). Lo importante a destacar aquí, para comenzar a responder las preguntas anteriores, es que al final, fue a esta mujer y no a Caifás, ni a Herodes, ni a Pilatos, ni a ningún otro hombre o mujer de esa época, a quien Jesucristo le reveló de viva voz,  ser el Mesías, el Cristo, el Salvador de TODOS los hombres. Y fue esta mujer, extranjera y pecadora, la que comprendió que Jesús es el Hijo de Dios, Dios mismo hecho hombre, y que, por consiguiente, TODAS LAS PALABRAS que salen de Su boca se van a cumplir sin faltar alguna de ellas.

Fe vino a su vida, olvidó su cántaro sobre la arena y con él todos sus pesares y vergüenzas para correr hacia la gente de la aldea que tanto la menospreciaba por la vida que había llevado. ¿Qué importaba el pasado ahora que conocía el futuro y éste se presentaba tan hermoso pues, ella misma, la pecadora, había escuchado las PALABRAS que salen de la boca de Dios? ¡Jesús, el Mesías en persona, no la había censurado ni recriminado por sus fracasos y pecados sino que la había amado y aceptado! ¿Quién podría acusarla o condenarla ahora que ella era escogida de Dios? ¡Nadie! ¿Qué podría derrotarla ahora que Dios estaba con ella? ¡Nada!

¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.  ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros (Ro 8.33-34).

La Paz que sobrepasa todo entendimiento fluye de la Fe, fluye de esa certeza de lo que se espera, de esa convicción de lo que no se ve (He 11.1), cuando en Verdad (sin apariencias, ni falsas pretensiones), tú tienes la Palabra de Dios, la infalible y eterna Palabra de Honor del único Dios vivo y verdadero que te establece como Su Hijo(a) amado(a) por medio de Jesucristo.

Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él (1 Jn 3.1).

Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Ahora, por el Gran Amor que Dios siente por ti y por Su Eterna e infalible Palabra, legal y legítimamente tú eres un(a) Hijo(a) del Todopoderoso. Y recuerda que, ¡Primero el cielo y la tierra dejan de existir antes que Dios deje de cumplirte Su Palabra!

Entonces, sí es posible tener Paz mientras transitas por este mundo. De hecho, la Paz es un derecho que te pertenece, pues Jesús lo pagó para ti con Su Sangre al morir en esa cruz y resucitar venciendo al pecado y a la muerte.

Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores, pero nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios, y humillado.  Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados (Isa 53.4-5 NVI).

Ahora bien, ¿cómo se obtiene la Paz? Creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra. Deja de poner tus ojos y corazón en las circunstancias que te rodean y ponlos en la Palabra de Dios. No des crédito a lo que estás mirando, sintiendo o pensando y pon toda tu confianza en Jesús.

No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta (Ro 12.2 NTV).

¡Cambia tu forma de pensar haciendo de la Biblia la Norma máxima de tu existencia!

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado (Isa 26.3).

Cuando en Verdad comiences a CREER que la Biblia ES la Palabra de Dios, entonces tu mente será renovada con la certeza de quién tú ahora ERES en Cristo Jesús y, sin lugar a dudas, la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús (Fil 4.7).

¡Es la Palabra de Dios! Él no miente ni se arrepiente, así que, ¡si Dios lo dijo, entonces, Él lo va a cumplir, si Dios la habló, entonces, Él lo va a ejecutar!

¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro 8.31-39).

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, ¿cómo no adorarte si cada día descubro más y más de este tu excelente y gran plan de amor para conmigo? Gracias, muchas gracias. Te digo que sí, que sí acepto esta Paz que sólo Tú me puedes dar. La recibo por el precio tan grande que se pagó por ella, la Sangre y Vida de Tu Hijo Jesús, mi Rey, Señor y Salvador. Creo a Tu Palabra y sé que soy más que vencedor por medio de Tu Amor. No voy a permitir al temor, ni a la duda, ni al desánimo que me roben lo que legítimamente me pertenece: una vida plena y abundante. ¡Tomo de Tu Plenitud Señor Jesús! Conformo mi mente, vida y corazón a Tu preciosa Palabra y recibo TODO lo que Tú adquiriste para mí. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy Feliz! ¡Soy un(a) Hijo(a) del Rey! En el nombre de Jesús. Amén.

Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 

Tres Recomendaciones:

Lo que acabas de suceder al reconocer a Jesucristo como el Señor y Salvador de tu vida, de acuerdo con La Palabra de Dios, es que has Nacido de Nuevo, ya no más como un ser humano común y corriente, sujeto a la ley del pecado y de la muerte, sino que ahora eres un(a) legítimo(a) y auténtico(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, exactamente igual a Jesucristo, quien ahora es tu Hermano Mayor. Por lo tanto, te hago estas tres importantísimas recomendaciones:

1.     Orar. Orar es platicar con Dios. Así que, búscate un lugar tranquilo donde puedas comenzar a platicar todas tus cosas con Él. Hazlo de forma audible y notarás como Dios siempre responderá a tu corazón.

2.     Leer y meditar la Palabra de Dios. La Biblia es La Palabra de Dios, así que, consigue una Biblia y comienza a leerla y meditarla. ¿Cómo empezar? Es muy sencillo. Dependiendo del día que sea hoy, busca en el programa de lectura “La Biblia en un año” y realiza las lecturas correspondientes. Este programa lo puedes obtener en: A Través de La Biblia En Un Ano (palabradehonor.org) Notarás que el programa está arreglado para imprimirlo como un cuadernillo.

3.     En oración con Dios, tu Padre, busca y únete a una iglesia o congregación cristiana donde enseñen la Palabra de Dios en base a las Buenas Noticias que son el Evangelio de Jesucristo.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2020

 

 

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Marzo 31       Mat 24.29-51 /  Núm 28-29 /  Can 8.5-14

 

  

Cápsula del día.





Puedes escuchar o descargar la lectura de la  Biblia en audio del día de hoy, la tenemos para ti en dos versiones: 


RV60 

NVI 



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Marzo 31       Mat 24.29-51 /  Núm 28-29  Can 8.5-14

 

San Mateo 24. 29-51

La venida del Hijo del Hombre

(Mr. 13.24–37; Lc. 21.25–36; 17.25–36; 12.41–48)

29E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo,h y las potencias de los cielos serán conmovidas. 30Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo,i con poder y gran gloria. 31Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

32De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. 33Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. 34De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. 35El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

36Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. 37Mas como en los días de Noé,j así será la venida del Hijo del Hombre. 38Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, 39y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos,k así será también la venida del Hijo del Hombre. 40Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. 41Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. 42Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. 43Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. 44Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.l

45¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? 46Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. 47De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. 48Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; 49y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, 50vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, 51y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.[1]

 

Números 28-29

Las ofrendas diarias

(Ex. 29.38–46)

28

1Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2Manda a los hijos de Israel, y diles: Mi ofrenda, mi pan con mis ofrendas encendidas en olor grato a mí, guardaréis, ofreciéndomelo a su tiempo. 3Y les dirás: Esta es la ofrenda encendida que ofreceréis a Jehová: dos corderos sin tacha de un año, cada día, será el holocausto continuo. 4Un cordero ofrecerás por la mañana, y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde; 5y la décima parte de un efa de flor de harina, amasada con un cuarto de un hin de aceite de olivas machacadas, en ofrenda. 6Es holocausto continuo, que fue ordenado en el monte Sinaí para olor grato, ofrenda encendida a Jehová. 7Y su libación, la cuarta parte de un hin con cada cordero; derramarás libación de vino superior ante Jehová en el santuario. 8Y ofrecerás el segundo cordero a la caída de la tarde; conforme a la ofrenda de la mañana y conforme a su libación ofrecerás, ofrenda encendida en olor grato a Jehová.

Ofrendas mensuales y del día de reposo

9Mas el día de reposo,* dos corderos de un año sin defecto, y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda, con su libación. 10Es el holocausto de cada día de reposo,* además del holocausto continuo y su libación.a

11Al comienzo de vuestros meses ofreceréis en holocausto a Jehová dos becerros de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año sin defecto; 12y tres décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada becerro; y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada carnero; 13y una décima de flor de harina amasada con aceite, en ofrenda que se ofrecerá con cada cordero; holocausto de olor grato, ofrenda encendida a Jehová. 14Y sus libaciones de vino, medio hin con cada becerro, y la tercera parte de un hin con cada carnero, y la cuarta parte de un hin con cada cordero. Este es el holocausto de cada mes por todos los meses del año. 15Y un macho cabrío en expiación se ofrecerá a Jehová, además del holocausto continuo con su libación.

Ofrendas de las fiestas solemnes

(Lv. 23.1–44)

16Pero en el mes primero, a los catorce días del mes, será la pascua de Jehová.b 17Y a los quince días de este mes, la fiesta solemne; por siete días se comerán panes sin levadura.c 18El primer día será santa convocación; ninguna obra de siervos haréis. 19Y ofreceréis como ofrenda encendida en holocausto a Jehová, dos becerros de la vacada, y un carnero, y siete corderos de un año; serán sin defecto. 20Y su ofrenda de harina amasada con aceite: tres décimas con cada becerro, y dos décimas con cada carnero; 21y con cada uno de los siete corderos ofreceréis una décima. 22Y un macho cabrío por expiación, para reconciliaros. 23Esto ofreceréis además del holocausto de la mañana, que es el holocausto continuo. 24Conforme a esto ofreceréis cada uno de los siete días, vianda y ofrenda encendida en olor grato a Jehová; se ofrecerá además del holocausto continuo, con su libación. 25Y el séptimo día tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis.

26Además, el día de las primicias, cuando presentéis ofrenda nueva a Jehová en vuestras semanas,d tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis. 27Y ofreceréis en holocausto, en olor grato a Jehová, dos becerros de la vacada, un carnero, siete corderos de un año; 28y la ofrenda de ellos, flor de harina amasada con aceite, tres décimas con cada becerro, dos décimas con cada carnero, 29y con cada uno de los siete corderos una décima; 30y un macho cabrío para hacer expiación por vosotros. 31Los ofreceréis, además del holocausto continuo con sus ofrendas, y sus libaciones; serán sin defecto.

29

1En el séptimo mes, el primero del mes, tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis; os será día de sonar las trompetas. 2Y ofreceréis holocausto en olor grato a Jehová, un becerro de la vacada, un carnero, siete corderos de un año sin defecto; 3y la ofrenda de ellos, de flor de harina amasada con aceite, tres décimas de efa con cada becerro, dos décimas con cada carnero, 4y con cada uno de los siete corderos, una décima; 5y un macho cabrío por expiación, para reconciliaros, 6además del holocausto del mes y su ofrenda, y el holocausto continuo y su ofrenda, y sus libaciones conforme a su ley, como ofrenda encendida a Jehová en olor grato.

7En el diez de este mes séptimo tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas;a ninguna obra haréis; 8y ofreceréis en holocausto a Jehová en olor grato, un becerro de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año; serán sin defecto. 9Y sus ofrendas, flor de harina amasada con aceite, tres décimas de efa con cada becerro, dos décimas con cada carnero, 10y con cada uno de los siete corderos, una décima; 11y un macho cabrío por expiación; además de la ofrenda de las expiaciones por el pecado, y del holocausto continuo y de sus ofrendas y de sus libaciones.

12También a los quince días del mes séptimo tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis, y celebraréis fiesta solemne a Jehová por siete días.b 13Y ofreceréis en holocausto, en ofrenda encendida a Jehová en olor grato, trece becerros de la vacada, dos carneros, y catorce corderos de un año; han de ser sin defecto. 14Y las ofrendas de ellos, de flor de harina amasada con aceite, tres décimas de efa con cada uno de los trece becerros, dos décimas con cada uno de los dos carneros, 15y con cada uno de los catorce corderos, una décima; 16y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación.

17El segundo día, doce becerros de la vacada, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto, 18y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 19y un macho cabrío por expiación; además del holocausto continuo, y su ofrenda y su libación.

20El día tercero, once becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; 21y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 22y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, y su ofrenda y su libación.

23El cuarto día, diez becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; 24sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 25y un macho cabrío por expiación; además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación.

26El quinto día, nueve becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; 27y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 28y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación.

29El sexto día, ocho becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; 30y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 31y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación.

32El séptimo día, siete becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; 33y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 34y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, con su ofrenda y su libación.

35El octavo día tendréis solemnidad; ninguna obra de siervos haréis. 36Y ofreceréis en holocausto, en ofrenda encendida de olor grato a Jehová, un becerro, un carnero, siete corderos de un año sin defecto; 37sus ofrendas y sus libaciones con el becerro, con el carnero y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 38y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, con su ofrenda y su libación.

39Estas cosas ofreceréis a Jehová en vuestras fiestas solemnes, además de vuestros votos, y de vuestras ofrendas voluntarias, para vuestros holocaustos, y para vuestras ofrendas, y para vuestras libaciones, y para vuestras ofrendas de paz.

40Y Moisés dijo a los hijos de Israel conforme a todo lo que Jehová le había mandado.[2]

       

Cantares 8.5-14

 

5     ¿Quién es ésta que sube del desierto,

Recostada sobre su amado?

Debajo de un manzano te desperté;

Allí tuvo tu madre dolores,

Allí tuvo dolores la que te dio a luz.

     6     Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo;

Porque fuerte es como la muerte el amor;

Duros como el Seol los celos;

Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama.

     7     Las muchas aguas no podrán apagar el amor,

Ni lo ahogarán los ríos.

Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor,

De cierto lo menospreciarían.

     8     Tenemos una pequeña hermana,

Que no tiene pechos;

¿Qué haremos a nuestra hermana

Cuando de ella se hablare?

     9     Si ella es muro,

Edificaremos sobre él un palacio de plata;

Si fuere puerta,

La guarneceremos con tablas de cedro.

     10     Yo soy muro, y mis pechos como torres,

Desde que fui en sus ojos como la que halla paz.

     11     Salomón tuvo una viña en Baal-hamón,

La cual entregó a guardas,

Cada uno de los cuales debía traer mil monedas de plata por su fruto.

     12     Mi viña, que es mía, está delante de mí;

Las mil serán tuyas, oh Salomón,

Y doscientas para los que guardan su fruto.

     13     Oh, tú que habitas en los huertos,

Los compañeros escuchan tu voz;

Házmela oír.

     14     Apresúrate, amado mío,

Y sé semejante al corzo, o al cervatillo,

Sobre las montañas de los aromas. [3]

 



h 24.29: Is. 13.10; Ez. 32.7; Jl. 2.31; Ap. 6.12–13.

i 24.30: Dn. 7.13; Ap. 1.7.

j 24.37: Gn. 6.5–8.

k 24.39: Gn. 7.6–24.

l 24.43–44: Lc. 12.39–40.

[1]Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Mt 24.28-51). Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.

a 28.9–10: Mt. 12.5.

b 28.16: Ex. 12.1–13; Dt. 16.1–2.

c 28.17–25: Ex. 12.14–20; 23.15; 34.18; Dt. 16.3–8.

d 28.26–31: Ex. 23.16; 34.22; Dt. 16.9–12.

a 29.7–11: Lv. 16.29–34.

b 29.12–38: Ex. 23.16; 34.22; Dt. 16.13–15.

[2]Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Nm 27.23-29.40). Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.

[3]Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Cnt 8.5-14). Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.